Mi viaje a Aguas Termales, Roboré



Una experiencia relajante en medio de la naturaleza

Por Fernanda Cuéllar Arze - Reportera escolar 

En esta oportunidad hablaré sobre mi viaje a las aguas termales en Roboré, Bolivia. Me quedé en el Hotel Biotermal por 3 días y 2 noches. Viajé más o menos en la época de las vacaciones de invierno, es decir, entre agosto y septiembre. Aunque se supone que en esa época hace frío, en realidad disfruté mucho este viaje, sobre todo porque las aguas eran calientes y podía quedarme en ellas sin sentir frío.

Mi mamá vio el Hotel Biotermal en las redes sociales y nos lo mostró a mi papá y a mí. Nos gustó y, como queríamos viajar, decidimos irnos de vacaciones.

Antes de llegar, pensé que iba a ser como una quinta o algo así, sin mucho lujo: solo un lago, habitaciones y tierra. Pero al llegar me di cuenta de que había muchas cosas más, como por ejemplo una piscina, un lugar donde podías pedir toda la comida que quisieras (claro que al final de tu estadía te cobraban todo tu consumo). También había un restaurante y desayuno buffet.

Aprendí a alimentar a los distintos animales y a respetarlos, a darles su espacio personal cuando lo necesitan y a cuidarlos.

Si solo pudiera elegir un sonido para recordar este viaje, sería el canto de los pájaros. Todos los días me despertaba con ellos, y siempre que pasábamos por el lugar de los animales nos veían y cantaban. Además, uno de los días que nos quedamos, mi mamá salió afuera de nuestra cabaña y vio a una paraba, la cual la siguió y se quedó junto a ella hasta que entró nuevamente a la cabaña. Aunque la paraba seguía viéndonos desde afuera, esperando que salgamos o que le demos comida.

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