Los jóvenes ahora también definen la política
De las redes sociales a las urnas: una nueva forma de participar
Equipo de periodismo escolar del Colegio Alemán
En los últimos años, algo ha cambiado muchísimo en la política, y no es solo quién gana las elecciones, sino quién realmente decide. Hoy, los jóvenes tenemos un papel mucho más importante, y eso se nota con la reciente elección de Juan Pablo Velasco como gobernador de Santa Cruz. No es solo que sea joven, sino que representa una forma totalmente distinta de hacer política.
Antes, la política se sentía lejana, como algo de adultos con trajes, discursos largos y palabras complicadas. Ahora es diferente. Líderes como Velasco usan un lenguaje más directo, hablan como nosotros, usan redes sociales y hasta hacen videos tipo TikTok. Eso hace que todo se sienta más cercano, más real. Ya no es el típico político que parece inalcanzable.
También ha cambiado la forma en que votamos los jóvenes. Ya no nos importa tanto si alguien es de “izquierda” o “derecha”. Nos importan más las causas. Por ejemplo, el medio ambiente, el empleo o la salud mental son temas que realmente nos afectan. Si un candidato propone soluciones claras para eso, tiene más chances de ganar nuestro voto. Es como que buscamos respuestas prácticas, no solo discursos bonitos.
Las redes sociales tienen muchísimo que ver en esto. Plataformas como TikTok o Instagram hacen que la información política llegue más rápido y sea más fácil de entender. Pero también tienen un lado negativo: a veces todo es muy superficial. Vemos videos cortos, frases pegajosas, pero no siempre entendemos todo el contexto. Igual, es el espacio donde más nos informamos y debatimos.
Otra cosa importante es la autenticidad. Para nosotros, un político auténtico no es el que tiene más experiencia, sino el que se muestra tal como es. Alguien que puede admitir errores, que no parece estar leyendo un guion. Por eso muchos jóvenes conectan más con líderes que parecen “normales”, que muestran su vida diaria, que hablan sin tanto filtro.
Pero tampoco todo es perfecto. Cuando un político actúa demasiado como influencer, puede perder seriedad. Hay una línea muy delgada entre conectar con la gente y hacer que todo parezca un show. Y eso puede ser peligroso, porque la política no debería ser solo entretenimiento.
Además, los jóvenes no solo participamos votando. En Santa Cruz, muchos se involucran en movimientos estudiantiles, voluntariados, protestas o activismo en redes. Compartimos información, denunciamos problemas y tratamos de generar cambios. O sea, no nos quedamos callados.
También tenemos expectativas claras. En los primeros 100 días de un gobierno, esperamos cosas concretas: oportunidades de empleo, mejor educación, acceso a salud (incluyendo salud mental) y menos burocracia. Queremos un Estado moderno, digital, que funcione rápido y sin tantas complicaciones.
Al final, lo más importante es sentirnos representados. Cuando vemos a alguien como Juan Pablo Velasco, que habla como nosotros y entiende nuestras preocupaciones, sentimos que sí podemos ser parte del cambio. Y eso hace que más jóvenes se interesen en la política.
Porque sí, aunque muchos no lo crean, los jóvenes ya no somos el futuro… somos el presente de la política.
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