Mi madre, mi ejemplo de vida

 


Una mujer cariñosa, trabajadora y siempre presente

Mariano Camacho Carollo

Mi madre se llama Vanesa. Es una mujer alta, de cabello castaño medio y rizado, con unos ojos cafés que siempre transmiten tranquilidad. Trabaja como bancaria en el Banco Bisa y, aunque pasa muchas horas trabajando, nunca deja de sonreír. Tiene una personalidad muy cariñosa y protectora, pero también es estricta cuando quiere enseñarme algo importante. Siempre dice: “La vida no es fácil, pero con esfuerzo todo se puede lograr”.

Yo me llevo muy bien con ella porque siempre está a mi lado cuando la necesito. Cuando era pequeño, pensaba que era demasiado estricta porque me obligaba a hacer mis tareas antes de salir a jugar. Sin embargo, ahora entiendo que lo hacía porque quería que tuviera un buen futuro. Además, mi madre tiene un gran sentido del humor. En las noches, mientras preparaba la cena en nuestra pequeña cocina llena del olor a sopa caliente y pan recién hecho, me contaba historias divertidas de su infancia para hacerme reír.

Nunca olvidaré una experiencia especial que vivimos juntos. Una vez, cuando tenía diez años, participé en una carrera escolar. Yo estaba muy nervioso porque todos mis compañeros corrían más rápido que yo. Antes de empezar, mi madre se agachó frente a mí, me acomodó la camiseta y me dijo con una voz tranquila:

—No importa si ganas o pierdes. Lo importante es que nunca te rindas.

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